lunes, 20 de septiembre de 2010

"El cambio climático no tiene freno. El objetivo de la humanidad es sobrevivir".

Con estas palabras tan contundentes, James Lovelock, de visita en España para participar en la conferencia Planeta Vida: Coevolución de la Tierra y sus organismos, resumía la ponencia.

Lovelock, de 91 años, es conocido y reconocido mundialmente por su teoría sobre Gaia, según la cual la Tierra es un único sistema en el que los diferentes componentes -vivos y no vivos- interaccionan y se influyen mutuamente; y como un todo tiene sus propias dinámicas.

Lovelock ha querido enviar un mensaje claro: la tendencia al calentamiento global es irreversible y sólo nos queda adaptarnos a ella lo mejor posible.

Según Lovelock, "no tenemos que hacer enormes esfuerzos para devolver el clima donde estaba antes porque en realidad no estamos en posición de hacerlo. No sabemos. Nuestra principal tarea de cara al futuro es sobrevivir. Y eso pedirá esfuerzos de adaptación a la situación que sea más que de lucha por modificarla".

¿Y cuál será esta situación? ¿Cuándo se producirá? En este sentido ha manifestado que "el aumento de 5 grados es inevitable pero no creo que nadie esté en condiciones de decir con precisión cuándo se producirá. Podrían ser 100 años, 200 ó 500. No podemos asegurar que a finales de siglo, como muchos dan por hecho, se vaya a producir este aumento, podría retrasarse".

Lovelock no hace modelos predictivos ni proyectivos ya que "muy a menudo fallan porque hay demasiada complejidad y no se puede prever todo". Ha señalado que su método se basa en la evidencia de la historia de la Tierra sobre la que hay varios registros muy significativos.

Ha explicado que el calentamiento de la Tierra no tiene nada de nuevo: "hace 55 millones de años una gran cantidad de CO2 entró accidentalmente en la atmósfera por causas geológicas, cuyo origen desconocemos, y las temperaturas subieron entre 5 y 8 grados globalmente; y pasaron unos 200.000 años hasta que no se volvió a enfriar. No hubo una gran extinción porque todo pasó tan despacio que la vida tuvo tiempo de adaptarse sobre todo emigrando de unas regiones a otras como, por ejemplo, la zona polar que gozaba de 23 grados de temperatura".

La lección que debemos aprender es que los cambios globales en el planeta son procesos muy lentos que darían tiempo a poner en marcha mecanismos de adaptación, si bien ha reconocido que la acción humana ha introducido CO2 en la atmósfera en mucha cantidad y se ha hecho muy rápidamente; y también que se han destruido muchos ecosistemas naturales que contribuirían a la autorregulación, lo que no sucedió en el pasado.

La premisa es que el sistema Tierra (Gaia) se autorregula. "Cuando empezamos a emitir más CO2 de la cuenta a la atmósfera, primero la Tierra reaccionó en el sentido de eliminarlo pero se ha emitido tanto que se ha superado esa capacidad de eliminación. Entonces, la respuesta de la Tierra, al igual que hacen todos los seres vivos cuando no pueden asumir la regulación de una nueva situación de inestabilidad, es huir. El planeta está huyendo del estado en que se encuentra hacia una nueva estabilidad que será en conjunto unos 5 grados más cálida que la actual situación ". La conclusión es que estamos ante un proceso imparable.
Ante su propia descripción de la realidad, Lovelock profundiza en la necesidad de un pensamiento estratégico que nos permita sobrevivir como especie, aunque nuestra supervivencia no es importante sólo para nosotros mismos sino para el conjunto del planeta.

Por otra parte, Lovelock también se ha reafirmado en alguna de sus posiciones más polémicas como la defensa de la energía nuclear frente a las renovables, que juzga de estimables en determinadas áreas geográficas pero insuficientes en su conjunto para atender las necesidades. También ha hecho una valoración negativa de la politización de los temas ambientales que ha contrapuesto al enfoque pragmático que reclama y ha recordado que, entre que se empieza a discutir una cuestión y se resuelve, suelen pasar unos 40 años.

A pesar de sostener repetidamente que la adaptación al cambio climático es el camino no descartó "si las cosas van muy mal" actuar en el campo de la geoingeniería (manipulación del clima de la Tierra según diversas técnicas y métodos) para acabar diciendo que tampoco había que confiar en ellos plenamente.

Por algunas declaraciones recientes sobre la incertidumbre del futuro de la humanidad, Lovelock ha sido tildado de catastrofista, "es razonable esperar en algún momento en el futuro que la tierra sea un lugar muy diferente al que es ahora, donde no habrá tanta población como ahora". Sin embargo ha querido recordar que "en otros cambios climáticos del pasado es posible que hubieran quedado en el planeta como máximo unos 20.000 humanos y nosotros ya somos supervivientes, en el sentido de que somos los descendientes de aquellos supervivientes del pasado".

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